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13 jul. 2012

Los dominios del cóndor


Rafael Guillén

88 pags.  Tamaño 215-150

Ilustración de la cubierta: Marina Guillén

ISBN 978-84-935103-4-3



Rafael Guillén nació en Granada en 1933. Su obra poética participa de las coordenadas más valiosas de la Generación del 50, según numerosos estudios especializados en poesía de postguerra, reseñas críticas de su obra y manuales de Historia de la Literatura Española del siglo XX. En 1994 le fue concedido el Premio Nacional de Literatura por Los estados transparentes (El Bardo, Barcelona, 1993 y Pre-Textos, Valencia, 1998). En 2003 se le otorgó por unanimidad el Premio de la Crítica de Andalucía, por Las edades del frío (Tusquets, Barcelona, 2002). También obtuvo, entre otros, los premios Leopoldo Panero, 1966, Guipúzcoa, 1968, Boscán, 1968 y Ciudad de Barcelona, 1969. Es autor igualmente de varios libros de narración y ensayo, sus poemas y artículos han sido traducidos a numerosos

idiomas y sobre su obra existe una abundante bibliografía, que incluye monografías y tesis doctorales.





En Los dominios del cóndor, se aventura Rafael Guillén en el sugestivo mundo poético del espacio, abordado en su concepción abstracta, como entidad ilimitada e indefinida, aunque también materializado, ideológica y poéticamente, cuando entra en relación con el ser humano, sus formas de manifestarse y el medio cotidiano en el que se desenvuelve. Espacio que en el universo se traduce en distancias, entre las cosas en huecos, entre las palabras en silencios y entre los hombres en desunión. Espacio que, en el amor, sería la imposibilidad de una total fusión con el ser amado. Y es precisamente el amor el hilo que sutilmente enlaza y da luz a los poemas.

Estructuralmente, dentro de la obra del autor, este libro se debe incorporar a Límites y a Los estados transparentes para completar la trilogía, hace tiempo proyectada, sobre el tiempo, la materia y el espacio. Quedaría así su anterior libro Las edades del frío no como tercer elemento del conjunto (tal como el mismo autor pensó en un principio), sino como coda y como complemento de éste, pues indaga en los tres temas fundamentales, los enriquece e, incluso, completa la ecuación con un cuarto, el movimiento.

Estamos, en fin, ante el más depurado poemario del autor donde nos demuestra con claridad una vez más su contrastada maestría.



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